El potasio equilibra los efectos del sodio y contribuye a mantener la presión arterial normal. Su falta rompe este balance y puede favorecer la hipertensión.
7. Cambios de humor e irritabilidad
Al participar en la regulación de neurotransmisores, los bajos niveles de potasio pueden influir en el ánimo, generando irritabilidad, ansiedad o incluso episodios depresivos.
8. Problemas digestivos y estreñimiento
La contracción de los músculos digestivos depende también del potasio. Su déficit puede ralentizar la digestión, causando malestar abdominal, gases y estreñimiento.
9. Dificultades para respirar
En casos graves, la falta de potasio debilita los músculos respiratorios, provocando dificultad para respirar o sensación de falta de aire durante el esfuerzo.
10. Micción frecuente y sed excesiva
El desajuste en el equilibrio de líquidos hace que los riñones eliminen más agua de lo normal. Esto se traduce en mayor necesidad de orinar y sensación constante de sed.
Consejos y recomendaciones
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Incluye en tu dieta alimentos ricos en potasio como plátanos, espinaca, aguacate, batata y legumbres.
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Evita el exceso de sodio, ya que altera el balance con el potasio.
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Si tienes enfermedades crónicas o tomas medicamentos que afectan el potasio, consulta a tu médico para un control regular.
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No consumas suplementos de potasio sin supervisión médica, ya que el exceso también puede ser perjudicial.
El déficit de potasio puede pasar desapercibido, pero afecta funciones vitales del organismo. Detectar a tiempo sus señales y mantener una dieta equilibrada son claves para cuidar la salud.