No dormir lo suficiente es otro factor que puede contribuir a la parálisis del sueño. La privación de sueño puede hacer que las fases del sueño se vuelvan menos estables, lo que puede resultar en un desajuste entre la mente y el cuerpo al despertar.
4. Postura al dormir
Dormir boca arriba se ha asociado con un mayor riesgo de experimentar parálisis del sueño. Esta postura puede influir en la respiración y el flujo de aire, lo que a su vez puede afectar los patrones de sueño y aumentar las posibilidades de parálisis del sueño.
5. Factores genéticos
La parálisis del sueño también puede tener un componente genético. Si alguien en tu familia ha experimentado parálisis del sueño, es posible que tú también seas más propenso a experimentarla.