Es un escenario bien conocido en cuanto suben las temperaturas: sacas las bolsas de basura como siempre, y allí… ¡Sorpresa! Un enjambre de pequeñas larvas se arremolina en el fondo de tu papelera rodante. ¿Asqueroso? Sí. ¿Inevitable? ¡Por suerte no! Pero, ¿cómo llegan estos invitados no deseados y, lo más importante, cómo se deshacen de ellos de una vez por todas?
Por qué a los gusanos les encanta tu basura
Detrás de esta invasión se esconde un culpable bien conocido: la mosca. Atraída por sus fuertes olores de fermentación, encuentra en tu recipiente un nido perfecto y acogedor para poner sus huevos. Como resultado, tras solo unos días, las larvas —o gusanos— toman posesión del acuario. Pero no te asustes, gestos simples y naturales son suficientes para restaurar el orden.
Agua hirviendo: el arma letal