5 medicamentos comunes que los médicos suelen abordar con precaución para el uso a largo plazo

Los médicos no eliminan estos medicamentos de los planes de tratamiento; pueden ser muy efectivos si se usan correctamente. Dicho esto, las guías clínicas como los Criterios de Beers recomiendan extremar la precaución con el uso a largo plazo, especialmente en adultos mayores o personas con afecciones médicas específicas. Su uso prolongado puede aumentar el riesgo de problemas como la sobrecarga orgánica o la dependencia. El factor más importante es la concienciación: comprender las posibles preocupaciones le permitirá tener conversaciones más informadas y productivas con su profesional de la salud.

1. Antiinflamatorios no esteroideos (AINE), como el ibuprofeno y el naproxeno.
Los AINE son opciones de referencia para dolores de cabeza, molestias artríticas o dolores musculares. Están disponibles sin receta y proporcionan un alivio rápido al reducir la inflamación.

Sin embargo, la preocupación es que el uso regular a largo plazo se ha relacionado en estudios con posibles efectos sobre la función renal, aumento de la presión arterial y problemas del revestimiento del estómago. Organizaciones como la Sociedad Americana de Geriatría sugieren evitar el uso rutinario a largo plazo siempre que sea posible, especialmente si existen alternativas.

Por qué los médicos lo piensan dos veces: Los riñones filtran estos medicamentos y, con el tiempo, esto puede aumentar el estrés, especialmente con dosis altas o en personas con riesgos preexistentes.

Consejo práctico: Si necesita alivio del dolor con frecuencia, registre la frecuencia con la que los toma. Considere el acetaminofén para uso ocasional, ya que puede ser más suave para el estómago y los riñones con moderación.

Muchas personas descubren que combinar reposo, movimiento suave o compresas calientes reduce significativamente su dependencia.

2. Inhibidores de la Bomba de Protones (IBP): como el omeprazol y el esomeprazol

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