Las cebollas pertenecen a la familia de las allium (junto con el ajo, los puerros y los chalotes), y se han estudiado ampliamente sus posibles efectos protectores contra el cáncer.
La investigación se ha centrado en compuestos de la cebolla como:
Compuestos organosulfurados (liberados al picar o triturar la cebolla)
Quercetina y otros flavonoides
Antocianinas (especialmente en cebollas rojas)
Estudios observacionales sugieren que un mayor consumo de verduras de la familia allium se asocia con un menor riesgo de ciertos tipos de cáncer, en particular:
Cáncer colorrectal
Cáncer de estómago
Cáncer de esófago
🧬 Estos compuestos pueden ayudar a:
Reducir la inflamación crónica
Apoyar las enzimas de desintoxicación del hígado