Debo admitirlo: la tarta de queso sin hornear es mi opción predilecta cuando quiero un postre espectacular con ingredientes más naturales. En esta versión, prescindimos de la nata y el queso crema y optamos por ricotta bien escurrida y yogur para obtener una crema fresca y sedosa. Evito el azúcar granulado: uso miel (o sirope de agave/arce), que aporta un dulzor equilibrado sin resultar empalagosa. La base son las clásicas galletas Digestive, pero elijo las que no tienen azúcar añadido y reduzco la grasa al mínimo para que quede firme. El resultado: una tarta de queso más ligera pero realmente deliciosa.
Tarta de queso fría “ligera” con ricotta, yogur y miel (sin hornear): eliminé la nata y el azúcar, ¡pero sigue estando riquísima!
Tarta de queso con frambuesas
Tiempo, raciones y calorías
Preparación: 25 minutos
Refrigeración: 4 horas (preferiblemente toda la noche)
Tiempo total: 4 horas y 25 minutos
Rinde: 10 porciones (molde desmontable de 22 cm)
Calorías: ~270 kcal por porción (estimado con aceite de coco, yogur 0% y mermelada light)
Ingredientes
Base
250 g de galletas Digestive sin azúcar añadido
60 g de aceite de coco derretido (o 60 g de mantequilla; ver consejos para reducir aún más la grasa)
Crema
300 g de ricotta de leche de vaca bien escurrida
300 g de yogur griego natural (0% para una textura más ligera o entero para mayor cremosidad)
80 g de miel (o sirope de agave o de arce)
1 cucharadita de extracto de vainilla
8 g de hojas de gelatina (opcional, para una textura más espesa)
Cobertura
250 g de mermelada light Mermelada de frambuesa (sin azúcar añadido)
Frambuesas frescas (opcional)
Preparación
Base crujiente