¿Te has levantado alguna mañana sintiendo que tus piernas tardan en responder? Tal vez el primer paso cuesta, la rodilla se siente rígida o el cuerpo necesita varios minutos para “arrancar”. El aroma de un té caliente puede reconfortar, pero pocos imaginan que también puede acompañar un cambio más profundo. A partir de los 60, muchas personas creen que perder músculo es inevitable. Hoy vas a descubrir por qué esa idea no está completa y cómo tres tés sencillos pueden apoyar una nueva etapa de fuerza y movimiento. Quédate, porque lo más interesante aparece cuando menos lo esperas.

El problema silencioso de la pérdida muscular con la edad
Con los años, el músculo suele disminuir de forma gradual. No desaparece de un día para otro, pero cada temporada se siente un poco menos firme. Subir escaleras, cargar bolsas del mercado o caminar varias cuadras puede volverse un reto. ¿Te resulta familiar esa sensación de cansancio temprano, aun sin haber hecho “gran cosa”?
Lo que suele ignorarse es que el músculo sigue respondiendo a estímulos incluso después de los 60. No igual que a los 30, pero responde. El verdadero desafío no es la edad, sino cómo estimularlo sin exigencias extremas ni rutinas intimidantes. Aquí es donde los hábitos simples, sostenibles y amables cobran importancia.