¿Te ha pasado que te miras al espejo y sientes que tu cabello ya no “te acompaña”? Antes brillaba. Antes se veía más lleno. Ahora parece opaco, seco, y cuando te peinas, aparecen mechones que no recuerdas haber perdido. Y lo peor es la sensación: como si tu melena se estuviera apagando en silencio.

Imagina esto. Calientas un poco de aceite de coco hasta que queda tibio. Agregas romero. El aroma herbal sube al aire: fresco, verde, casi como caminar por un jardín después de la lluvia. Masajeas el cuero cabelludo lentamente. Sientes el calor suave y un descanso que no esperabas. ¿Y si ese momento simple fuera el inicio de un cambio real?
No es magia. No es una promesa rápida. Es un hábito. Y sí, muchas personas en México lo usan desde hace años. Pero hay un detalle que casi nadie te explica bien. Quédate, porque ese detalle puede ser la diferencia entre un “lo intenté” y un “me funcionó”.
Por qué tu cabello se debilita más después de los 45

Después de los 45, el cabello puede volverse más frágil por varias razones. Cambios hormonales, menos producción de grasa natural, estrés, falta de sueño, dietas con poca proteína, y contaminación urbana. A veces también influye el uso frecuente de calor, tintes y champús