Acercarse al mostrador de McDonald’s y pedir un recibo se siente como uno de esos momentos automáticos e olvidables de la vida diaria. La mayoría de los clientes lo ignoran sin pensar. Algunos lo ven como papel innecesario. Otros asumen que no tiene ningún propósito real más allá de la contabilidad. Pero para quienes entienden cómo funcionan realmente las operaciones de comida rápida, esa pequeña solicitud puede mejorar silenciosamente toda la experiencia gastronómica de maneras que son fáciles de pasar por alto, pero difíciles de desaprender una vez que las detectas. No se trata de manipular el sistema ni de exigir un trato especial. Se trata de comprender los incentivos, el control de calidad y cómo el comportamiento humano sutilmente… Acercarse al mostrador de McDonald’s y pedir un recibo se siente como uno de esos momentos automáticos e olvidables de la vida diaria. La mayoría de los clientes lo ignoran sin pensar. Algunos lo ven como papel innecesario.