Las patas de pollo son un manjar apreciado en muchas partes del mundo. Si bien pueden ser sabrosas e incluso beneficiosas para algunos, no son aptas para todos. Ciertas condiciones de salud y factores de estilo de vida hacen que este plato sea algo que se debe limitar o evitar por completo.
1. Personas con obesidad o problemas de peso
Las patas de pollo pueden no parecer muy calóricas, pero lo cierto es que la mayor parte de su parte comestible es piel y grasa. Esto significa que tienen un contenido relativamente alto de colesterol y grasas saturadas. Consumirlas regularmente, especialmente si se preparan fritas o con salsas aceitosas, puede contribuir al aumento de peso y dificultar que las personas con sobrepeso controlen su dieta. Si está tratando de perder peso o controlar sus niveles de colesterol, las patas de pollo no deberían estar en su menú habitual.
2. Pacientes con gota o ácido úrico alto