Si el hogar actual resulta demasiado grande o difícil de mantener, la solución no es mudarse con los hijos, sino adaptar el espacio: un departamento más pequeño, una vivienda más cómoda, pero propia. El territorio propio es un ancla emocional poderosa.
Por qué la casa de los hijos debe ser la última opción
Mudarse con los hijos cuando aún se es independiente suele parecer una decisión amorosa, pero muchas veces termina deteriorando la relación. La casa de los hijos tiene dinámicas, horarios, tensiones y rutinas que no siempre son compatibles con las necesidades emocionales de una persona mayor.