En muchos baños públicos del país se ha detectado una situación que parece inofensiva, pero que puede representar un grave riesgo para la salud. Aunque a simple vista un rollo de papel higiénico con manchas o restos de líquido pueda parecer simplemente sucio, en realidad podría tratarse de algo mucho más serio y peligroso de lo que parece.
Autoridades sanitarias y personal de limpieza en distintos puntos del país han reportado casos en los que personas con adicciones utilizan los baños públicos para limpiar jeringas después de inyectarse. Según los informes, algunos de estos individuos realizan el procedimiento dentro del baño y dejan los residuos sobre el papel o en los alrededores, sin ser conscientes del riesgo biológico que eso implica para quienes entren después.
El peligro radica en que, si alguno de esos materiales o superficies está contaminado con sustancias biológicas o fluidos infectados, el contacto accidental puede derivar en enfermedades contagiosas graves. Basta con tocar el papel, el dispensador o cualquier objeto cercano que haya sido manipulado de esa forma para exponerse a un contagio.
Las autoridades sanitarias insisten en que este tipo de incidentes no deben ser motivo de estigmatización hacia las personas con problemas de adicción, sino una llamada a la prevención y al cuidado personal. El objetivo es informar y advertir, no señalar. Reconocer los signos de un posible riesgo es fundamental para evitar consecuencias.