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- Una forma rápida de preparar la salsa de tomate es utilizando una licuadora. Echamos algunos tomates y un poco de agua, licuamos y nos aseguramos que quede algo espesa.
- Luego volcamos la salsa en una cacerola más chica y la ponemos a calentar durante unos 10 minutos aproximadamente, añadiendo sal a gusto y condimentos a gusto también. Luego reservamos.
- Mientras se cocina la salsa, podemos ir friendo las albóndigas y a medida que se vayan cociendo, las colocamos en una bandeja con papel absorbente para eliminar el exceso de grasa.
- Podemos emplatar algunas albóndigas y por encima le vertemos la salsa de tomate a gusto. También podemos agregar una guarnición de puré, arroz o lo que más te guste para acompañar estas exquisitas albóndigas.
Consejos adicionales
- Asegúrate de sazonar generosamente la mezcla de albóndigas con sal y pimienta. Prueba la mezcla cruda para ajustar el nivel de condimentos antes de formar las albóndigas.
- Después de cocinarlas, deja reposar las albóndigas durante unos minutos antes de servirlas. Esto permite que los sabores se mezclen y que las albóndigas se asienten, lo que mejora la experiencia de comerlas.