Casi tan importante como el debate de «tortilla con o sin cebolla», es el de «arroces secos o melosos». Yo la verdad que en este último no sabría elegir, me gustan ambos. En realidad son dos formas diferentes de preparar el arroz que se complementan perfectamente. Lo que me gusta del arroz, sea como sea que lo cocinemos, es que da mucho juego cambiando los ingredientes a nuestro antojo: dándole un toque de mar, como este arroz meloso con langostinos y calamares o más de tierra, como este arroz meloso con setas.
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RECETA DE ARROZ MELOSO CON POLLO AL AJILLO
Como su nombre sugiere, este arroz está lleno de textura y consistencia. Podríamos decir que se encuentra en algún punto intermedio entre la sequedad del arroz tradicional y la untuosidad de un risotto.
A diferencia de un arroz seco y poroso o de un risotto extremadamente untuoso, el arroz meloso se destaca por una consistencia que abraza cada grano, dotándolo de una suavidad que se derrite en la boca. Esta característica se alcanza mediante una mayor proporción de líquido durante la cocción, permitiendo que el almidón del arroz se libere gradualmente y cree esa textura melosa tan apreciada.
El tipo de arroz utilizado también desempeña un papel crucial en la preparación del arroz meloso. Nosotros vamos a utilizar el carnaroli, que es el elegido por los italianos para hacer su risotto y que tiene una gran capacidad de absorber líquido y liberar almidón, creando así esta cremosidad. Su grano corto y robusto contribuye a la textura melosa y a la absorción equitativa de los sabores del caldo o líquido de cocción.