En una olla grande, añade las cáscaras de ajo, la cebolla (con piel), las zanahorias, el apio, las hojas de laurel, el jengibre y los granos de pimienta. Cubre con los 2 litros de agua y lleva a ebullición.
Cocción a fuego lento:
Una vez que el agua haya hervido, reduce el fuego y deja que el caldo se cocine a fuego lento durante 40-50 minutos. Esto permitirá que los sabores se desarrollen por completo.
Colado y almacenamiento:
Retira del fuego y cuela el caldo para eliminar los sólidos. Vierte el líquido en un recipiente hermético y deja que se enfríe antes de guardarlo en el refrigerador. Puedes conservarlo hasta por 5 días o congelarlo en porciones individuales para usar más adelante.
Cómo usarlo
Este caldo es increíblemente versátil. Puedes usarlo como base para sopas de verduras, risottos o incluso beberlo solo como una infusión caliente. Es reconfortante, lleno de nutrientes y con un toque único gracias al ajo.
Consejos adicionales
Congelación inteligente:
Si generas muchas cáscaras de ajo, congélalas en una bolsa hermética hasta que tengas suficiente para preparar el caldo. También puedes congelar el caldo en bandejas de hielo para usar porciones pequeñas cuando las necesites.
Infusión:
Si no tienes tiempo para hacer un caldo completo, hierve unas cuantas cáscaras de ajo con agua, añade miel y limón, y disfruta de una infusión rica en antioxidantes.
Uso en polvos: