Estos ingredientes se combinan para crear una cazuela sabrosa y sustanciosa. La carne molida aporta la proteína, mientras que el arroz sirve como base, lo que hace que el plato sea sustancioso y satisfactorio. Los tomates aportan jugosidad y un toque ácido, y las especias le aportan profundidad de sabor, todo ello rematado con una generosa cantidad de queso que se funde a la perfección en la cazuela.
Instrucciones
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Para empezar, calienta una cucharada de aceite de oliva en una sartén grande a fuego medio. Agrega la cebolla y el ajo picados.
Saltea hasta que la cebolla se vuelva translúcida y desprenda aroma. Esto suele tardar entre 3 y 5 minutos.
Una vez que la cebolla y el ajo estén blandos, agrega la carne molida a la sartén. Desmenúzala con una cuchara o espátula, revolviendo ocasionalmente hasta que la carne esté dorada y completamente cocida. Este paso ayuda a derretir la grasa y a que la carne quede crujiente por los bordes.
Una vez dorada la carne, añade los tomates picados o triturados a la sartén. Incorpora el pimentón, el orégano seco y sazona con sal y pimienta.
Deja que la mezcla hierva a fuego lento durante unos 5-7 minutos, para que los sabores se integren y la salsa espese un poco.
A continuación, incorpora el arroz blanco cocido a la mezcla de carne. Asegúrate de que el arroz esté distribuido uniformemente para que absorba los deliciosos sabores de la carne y los tomates. Una vez combinados, retira la sartén del fuego.
Precalienta el horno a 180 °C (350 °F) y engrasa una fuente para hornear con un poco de aceite o aceite en aerosol. Transfiere la mezcla de carne y arroz a la fuente preparada, extendiéndola uniformemente.
Cubre la cazuela con el queso rallado, asegurándote de cubrir toda la superficie. Puedes usar mozzarella para que se derrita.
Textura elástica o queso cheddar para un sabor intenso y ácido, o incluso combinar ambos para un sabor equilibrado.
Hornea la cazuela en el horno precalentado durante unos 15-20 minutos o hasta que el queso se derrita, burbujee y esté ligeramente dorado. Una vez horneada, retira la cazuela del horno y déjala reposar unos minutos antes de servir.