Plátanos. Comer plátanos con regularidad puede reducir la presión arterial gracias a dos minerales esenciales, el potasio y el magnesio, en los que son ricos. Ambos minerales ayudan al cuerpo a eliminar el sodio, un importante contribuyente a la hipertensión.
Aceite de pescado. Los ácidos grasos omega-3 pueden reducir la presión arterial en un 20%, según un estudio reciente. Dos tipos de omega-3, EPA y DHA, ayudan al cuerpo a bombear sangre de forma más eficiente. El aceite de pescado también reduce la formación de placa en las arterias, que puede afectar la circulación.
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