1. Pasta de ajo y bicarbonato de sodio
El bicarbonato aporta un efecto blanqueante y abrasivo suave.
Ingredientes:
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1 diente de ajo
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1 cucharadita de bicarbonato de sodio
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1–2 gotas de limón (opcional)
Preparación y uso:
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Tritura el ajo o extrae su jugo.
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Mezcla con el bicarbonato hasta obtener una pasta. Añade unas gotas de limón si quieres un efecto extra.
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Aplica sobre los dientes con el cepillo, deja actuar 1–2 minutos y luego enjuaga con agua.
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Repite 2–3 veces por semana, evitando abusar del bicarbonato para no dañar el esmalte.