El agua fermentada es una levadura líquida natural que se obtiene fermentando frutas (como manzanas, uvas o ciruelas) en agua enriquecida con miel o azúcar. El proceso activa las levaduras presentes de forma natural en la piel de la fruta, creando un líquido fermentado perfecto para levar masas.
Ingredientes sencillos y accesibles
Para empezar, solo necesitas tres ingredientes:
500 ml de agua
1 manzana (u otra fruta de tu elección)
25 g de miel (se puede sustituir por azúcar)
Procedimiento paso a paso
Lava bien la fruta, córtala en trozos y colócala en una botella (preferiblemente de plástico) o en un frasco hermético. Añade el agua y la miel, cierra el frasco y agita enérgicamente para que se integren. Deja el recipiente a temperatura ambiente de 5 a 7 días, abriendo la tapa dos veces al día para que salgan los gases. La fermentación se hará evidente por la aparición de burbujas y la fruta flotando.