El incienso es una de las formas más simples y agradables de perfumar el hogar.
Su aroma cálido y relajante ayuda a generar una sensación de bienestar, ideal para acompañar momentos de descanso o meditación.
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Prepararlo en casa es muy fácil, económico y podés personalizarlo según tus preferencias.
Qué necesitás
4 cucharadas de canela en polvo
2 cucharadas de aserrín fino o polvo de madera
Un poco de agua (la necesaria para unir la mezcla)
Papel encerado o antiadherente
Un picahielo, una varilla delgada o un palillo
Paso a paso
En un recipiente colocá la canela en polvo y el aserrín. Mezclá bien hasta que se integren por completo.
Agregá agua de a poco, apenas la necesaria para obtener una masa maleable pero no líquida. La textura ideal es similar a la de una plastilina suave.
Una vez lista, tomá pequeñas porciones y formá conos o bastoncitos con las manos. Si querés hacer varillas de incienso, podés usar un palillo o varilla delgada para moldear el orificio central y mantener la forma.
Colocá los conos o bastones sobre el papel encerado para que no se peguen y déjalos secar al aire durante al menos 24 horas. Si el clima es húmedo, podés dejarlos más tiempo o ubicarlos en un lugar ventilado.
Cuando estén completamente secos y duros, estarán listos para usar.