¿Congelar el pan? Aquí te explicamos cómo evitar que se seque.

Primero, corta el pan en rebanadas en cuanto lo lleves a casa, mientras aún esté fresco y tierno por dentro. Luego, forra una bandeja para hornear con papel vegetal y coloca las rebanadas en una sola capa, sin superponerlas. Coloca la bandeja en el congelador sin tapar durante 1 o 2 horas. Este paso congela las rebanadas por separado para que no se aglomeren después.

Una vez que estén completamente congeladas, transfiere las rebanadas a una bolsa de congelación con cierre hermético y presiona para extraer el aire lo máximo posible antes de sellarla. Para mayor protección, puedes colocarla en una bolsa doble o envolverla primero en papel aluminio. Guárdala plana en el congelador. Cuando esté lista, descongélala a temperatura ambiente o usa la función de descongelación de una tostadora. Esto evita que se queme por congelación y mantiene el pan tierno, fresco y listo para usar.

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