Cada año, cuando el ajo baja de precio, aprovecho para comprar en cantidad y tenerlo disponible por mucho tiempo. Sin embargo, durante mucho tiempo cometí errores comunes al almacenarlo. Guardarlo en bolsas plásticas fue uno de los peores: en pocos días el ajo se secaba, brotaba o incluso comenzaba a pudrirse.
Después de probar distintos métodos, descubrí que no hace falta nada complicado ni costoso. Existen formas simples, prácticas y muy efectivas para conservar el ajo fresco, aromático y listo para cocinar durante meses. A continuación, te comparto los métodos que realmente funcionan.
Método 1: Bolsa de papel con ventilación (ideal para pequeñas cantidades)
Este método es perfecto cuando tienes poco ajo y lo usas a diario.
Paso a paso
Elige cabezas de ajo firmes, secas y con la piel intacta.