Son recordatorios de la enfermedad, la vulnerabilidad y los difíciles últimos días. Incluso cuando están guardados, inconscientemente influyen en nuestro estado de ánimo. Y su presencia constante puede crear una tensión latente en el ambiente del hogar.
Para desechar estos artículos: Deshágase de ellos con cuidado. Una farmacia puede ayudarle a eliminarlos de forma segura. Liberará espacio y, lo que es más importante, una parte de su mente.
Ropa íntima y ropa de cama: ¿calidez o peso invisible?
Pijamas que aún conservan su aroma. Su almohada favorita. Una sábana que no se ha lavado en años… Estos textiles pueden parecer reconfortantes, pero a menudo están cargados de una energía emocional muy intensa.
Lo que debía ser una conexión a veces se convierte en una carga: insomnio, ataques repentinos de llanto, la sensación de estar atrapado en un bucle de recuerdos. Y en algunas tradiciones, incluso se cree que la ropa absorbe parte del alma o la energía de quien la posee…
Nuestro consejo : deshazte de lo que no necesitas con el corazón. Si quieres, conserva algún objeto simbólico, pero no te sientas obligado a guardarlo todo. Si una prenda te entristece, es señal de que ha llegado el momento de dejarla ir.
Reliquias biológicas: ¿un vínculo demasiado fuerte?

Un mechón de pelo, un diente de leche conservado, objetos impregnados de olor corporal… A veces guardamos estos fragmentos físicos por un profundo apego. Pero estas reliquias nos conectan con el cuerpo, no con el alma. Sin embargo, a menudo es justo lo contrario lo que necesitamos sanar.