Puedes notarlo especialmente al llegar a casa después de estar fuera un tiempo. Tu gato puede acercarse corriendo, con la cola hacia arriba y frotarse contra tus piernas como diciendo: “¡Has vuelto! Te extrañé”.
Incluso los gatos callejeros amigables a veces se frotan contra las piernas de desconocidos al saludar, aunque es recomendable tener cuidado antes de acariciarlos. Entre los gatos, frotarse también es un ritual de unión que significa confianza y aceptación dentro del mismo grupo social.
2. Te marcan como un lugar seguro
Los gatos son increíblemente sensibles al olfato. Tienen glándulas odoríferas en las mejillas, la barbilla, la frente y la base de la cola que liberan feromonas, señales químicas que les ayudan a comunicar seguridad, territorio y familiaridad.
Cuando tu gato se frota la cabeza o el cuerpo contra ti, te marca con su olor. Para él, es una forma reconfortante de decir: “Perteneces a mi círculo”. Estas feromonas actúan como anclas emocionales, recordándole que formas parte de su espacio seguro.
Sin embargo, estos olores se desvanecen con el tiempo, así que tu gato necesitará reaplicarlos frotándose contra ti. Los gatos que viven en hogares con varios gatos hacen lo mismo entre sí para crear un olor familiar compartido, lo que les ayuda a reconocer quién forma parte del grupo y quién es un extraño.
3. Quieren tu atención
A veces, frotarse es la forma educada (o no tan educada) que tiene tu gato de decir: “¡Oye, fíjate en mí!”.
Podrían hacerlo cuando quieran:
Caricias o mimos
Comida o premios
Tiempo de juego o estimulación
Acceso al exterior