Y, en 2022, un estudio que analizó a alrededor de 160.000 mujeres de distintos orígenes étnicos descubrió que aquellas que informaron ser más optimistas tenían más probabilidades de vivir hasta los 90 años en comparación con las pesimistas.
Una posible explicación de estos resultados está relacionada con los efectos que la ira tiene en nuestro corazón.
Las personas con una perspectiva más positiva u optimista de la vida parecen ser más capaces de controlar su ira. Esto es importante, ya que la ira puede tener diversos efectos significativos en el cuerpo.
La ira desencadena la liberación de adrenalina y cortisol, las principales hormonas del estrés, especialmente en los hombres. Incluso breves arrebatos de ira pueden provocar un deterioro de la salud cardiovascular.
La tensión adicional que el estrés crónico y la ira ejercen sobre el sistema cardiovascular se ha relacionado con un mayor riesgo de desarrollar enfermedades como cardiopatías, accidentes cerebrovasculares y diabetes tipo 2.
Estas enfermedades son responsables de aproximadamente el 75 % de las muertes prematuras. Si bien el estrés y la ira no son las únicas causas de estas enfermedades, contribuyen significativamente a su desarrollo.
Así que cuando Dick Van Dyke dice que no se enoja, bien puede ser una de las razones de su longevidad.
También existe una explicación celular más profunda de la influencia del estrés en la longevidad, relacionada con nuestros telómeros. Estos son tapas protectoras que se encuentran en los extremos de nuestros cromosomas (los paquetes de información del ADN que se encuentran en nuestras células).