3. Mejora el flujo del drenaje
Las cañerías del inodoro pueden llenarse de residuos de jabón, grasa o desechos orgánicos. Si bien la sal no desatasca por completo, sí ayuda a que no se acumulen cosas que luego causen problemas.
Muchas personas con drenajes lentos o baños antiguos notan una ligera mejoría después de usar sal varias veces. También se reducen los olores raros o esos sonidos burbujeantes que a veces aparecen.
4. Mantiene el cepillo del inodoro más limpio
Menos residuos en la taza = un cepillo más limpio. Y como la sal también combate bacterias, el agua del inodoro se vuelve menos contaminante.
Eso hace que el cepillo dure más, huela menos y no se llene tan rápido de manchas. Incluso podrías darte cuenta de que necesitas usarlo con menos frecuencia.
Un detalle pequeño, pero muy útil si no quieres estar cambiando el cepillo cada pocos meses.
5. Es una alternativa natural a los productos químicos
La mayoría de los limpiadores de inodoros contienen sustancias fuertes como cloro o amoníaco. Funcionan, pero también pueden irritar la piel, el olfato o dañar las tuberías con el tiempo.
La sal, en cambio, es una opción más suave y natural. No reemplaza una limpieza profunda, pero sí ayuda en el mantenimiento diario.
Y lo mejor: no produce vapores tóxicos, ni representa peligro para mascotas curiosas que se acerquen al inodoro.
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Cómo se usa correctamente
Es muy fácil de aplicar, y probablemente ya tengas lo que necesitas en casa.
Qué vas a necesitar: