Hoy en día, se espera que los lavabos estén ocultos en cocinas y baños. Desde una perspectiva moderna, un lavabo en un pasillo resulta incómodo. Sin embargo, en el pasado, la limpieza se realizaba por donde se entraba.
En lugar de arrastrar la suciedad por toda la casa, las familias podían detenerse en el pasillo para una limpieza rápida antes de cenar. Lo que ahora parece extraño se consideraba antes “diseño inteligente”, centrado en la conservación de alfombras, muebles y espacios compartidos.
Aclarando malentendidos comunes
Con el tiempo, los lavabos de pasillo han generado mucha especulación. Algunos insisten en “¡es un lavapiés!” o “¡es una escupidera!”. Estas explicaciones rara vez se sostienen. Los lavapiés tenían diferentes diseños, y las escupideras rara vez se integraban directamente en la plomería doméstica como esta.
Otros creen que se usaban “para lavar biberones”. Si bien esto pudo haber ocurrido en ocasiones, la función principal siempre fue simple y práctica: “lavar a mano, al estilo clásico”.
Un recordatorio funcional del pasado