Paso 1: Preparar el “Baño Mágico”
- Forra el interior del recipiente con una hoja de papel de aluminio, asegurándote de que el lado brillante quede hacia adentro . No tiene que quedar perfecto, pero debe cubrir bien las paredes.
- Coloca tus joyas de plata en la parte inferior, asegurándote de que entren en contacto con el aluminio .
Paso 2: El baño de limpieza
3. Espolvorea 2-3 cucharadas de bicarbonato de sodio sobre toda la mezcla y, si lo deseas, una pizca de sal.
4. Vierte con cuidado agua hirviendo en el recipiente hasta que las joyas queden completamente cubiertas.
5. Deja reposar de 5 a 10 minutos. Casi de inmediato verás que se forman pequeñas burbujas y el agua puede enturbiarse: ¡esto indica que la reacción está funcionando y que el azufre se está separando!
Paso 3: Enjuague y secado.
6. Retire con cuidado sus joyas (el agua aún estará caliente) y enjuáguelas con agua fría corriente para eliminar cualquier residuo.
7. Séquelas de inmediato y por completo con un paño suave y limpio. Este paso es esencial para evitar manchas y lograr el brillo final.
Consejos importantes para un resultado perfecto
- Piedras y perlas: Este método es seguro para la plata, pero evite usarlo en joyas con perlas, ópalos, nácar o piedras orgánicas , ya que podrían dañarse con productos químicos o calor.
- Piezas étnicas o antiguas: En joyas muy antiguas o con una pátina deliberada (como algunas piezas étnicas), este método puede eliminar el acabado envejecido característico. En caso de duda, pruébelo primero en una zona pequeña y poco visible.
- Secado: No dejes que tus joyas se sequen al aire. ¡La humedad residual es el principal enemigo de la plata!
¡Y listo! Tus joyas volverán a brillar como nuevas gracias a un secreto familiar que nunca pasa de moda.