Agita bien; úsalo inmediatamente o consérvalo refrigerado hasta por 3 días.
Modo de empleo: Enjuágate la boca con el estómago vacío durante 30 a 60 segundos, sin tragar. Repite cada mañana para reducir la carga bacteriana responsable del mal aliento.
Hábitos diarios para un aliento fresco:
Cepíllate suavemente la lengua.
Usa hilo dental a diario para eliminar los restos de comida entre los dientes.
Elige enjuagues bucales sin alcohol con aceites esenciales o clorhexidina suave.
Visita al dentista cada seis meses para una limpieza profesional y la prevención de la gingivitis.
Consejos adicionales 100% naturales:
Mantente hidratado: la abundante saliva limita la proliferación bacteriana.
Mastica manzanas, zanahorias o apio como tentempié; actúan como cepillos naturales.
Reduce el consumo de dulces y snacks azucarados; menos azúcar significa menos alimento para las bacterias.
Conclusión: El mal aliento rara vez es inevitable.
Al comprender qué bacterias son las causantes del problema, adoptar un enjuague bucal casero eficaz y reforzar los buenos hábitos de higiene, te garantizas una sonrisa radiante y un aliento fresco que refleje la seguridad en ti mismo que deseas proyectar.