En un bol, mezclar ¾ taza de azúcar con ½ taza de maicena.
Agregar un poco de leche fría para disolver la maicena sin grumos.
Incorporar el resto del litro de leche y mezclar bien.
Llevar a fuego medio, revolviendo constantemente, hasta que espese y aparezcan pequeñas burbujas.
Agregar la esencia de vainilla y mezclar.
3. Armado
En una fuente o copas individuales, colocar una base de caramelo.
Verter la mezcla de leche y maicena sobre el caramelo.
Dejar que enfríe a temperatura ambiente y luego refrigerar hasta que esté bien firme (unas horas o de un día para otro).
4. Presentación
Al desmoldar o servir, el caramelo se deslizará y cubrirá el postre con un toque brillante y delicioso. Se puede añadir un poco más de caramelo frío por encima al momento de servir.
Consejos y recomendaciones
No dejes que el caramelo se oscurezca demasiado, ya que puede tomar un sabor amargo.
Para variar el sabor, sustituí la esencia de vainilla por cacao, dulce de leche o ralladura de limón.
Si lo hacés en copas individuales, el resultado será más práctico y con una presentación elegante.
Guardalo siempre en la heladera y consumilo en un máximo de 3 días.
Este postre de leche y caramelo es una opción simple y económica que rescata los sabores de la cocina casera de siempre, ideal para disfrutar en familia.