Y una tarde lluviosa, al regresar de enseñar, vio un sobre en la puerta sin remitente, solo con una línea escrita:
“Para Lourdes – noticias del pasado.”
Lo abrió con manos temblorosas. Dentro había una antigua carta escrita a mano. La caligrafía familiar le rompió el corazón: era de Ramón.
“Lourdes, si estás leyendo esta carta, ha pasado mucho tiempo desde el día en que nuestra hija y yo desaparecimos. Nunca quise dejarte. Pero aquel día sucedió algo inesperado… Tala y yo…”