Esta tarta de queso vienesa, que se derrite en la boca, es increíblemente cremosa. ¡Pruébala, la harás siempre!

Bate las claras a punto de nieve con una batidora eléctrica, añadiendo poco a poco 50 gramos de azúcar. Ten la mezcla a mano.

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Bate las yemas con el aceite, siempre con la batidora. A continuación, añade los 100 gramos restantes de azúcar granulado y el azúcar vainillado. Una vez disueltos los gránulos, incorpora la maicena, el yogur o la crema agria y la ricota. Sigue mezclando hasta que la mezcla esté espesa y suave; luego, añade las claras batidas. Haz movimientos suaves de abajo a arriba para mantener la consistencia espumosa.

Retira la base del congelador y rellénala con el relleno que acabas de preparar. Esparce las almendras por encima y hornea durante aproximadamente una hora.

Apaga el horno sin sacar el bizcocho y déjalo enfriar dentro con la puerta entreabierta.

¡Ahora a disfrutar! ¡Está delicioso!

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