Después, echamos un poco de agua a la yema de huevo que nos ha sobrado de pintar los bordes y con ella pintamos toda la superficie del hojaldre que hace de tapadera. Metemos la galette en el frigorífico durante otra media hora.
Cuando haya transcurrido este tiempo ponemos el horno a precalentar a 210º C, con calor por arriba y por abajo. Mientras se calienta, volveos a pintar toda la superficie de la galette y hacemos los dibujos que más nos gusten con la ayuda de un cuchillo.
Metemos la galette en el horno y dejamos que se haga durante unos diez minutos. Después, bajamos la temperatura a 180º C y la dejamos otros 20 minutos. Por último, la sacamos y la dejamos enfriar antes de consumirla. ¡Absolutamente deliciosa!