Galletas de Mantequilla Tradicionales

Etapa 4: En un tazón separado, combine los 300 gramos de harina de trigo, la pizca generosa de sal, y la media cucharadita de polvo de hornear si decidió incluirlo. Coloque un tamiz o colador fino sobre este tazón y tamice todos los ingredientes secos juntos al menos dos veces. Este doble tamizado garantiza que todos los ingredientes secos estén perfectamente integrados y completamente libres de grumos, además de airear significativamente la harina. El resultado será una mezcla de polvo extremadamente fino y homogéneo.

Etapa 5: Con la batidora funcionando a la velocidad más baja posible, o trabajando manualmente con una espátula de silicona si prefiere mayor control, comience a incorporar gradualmente la mezcla de ingredientes secos a la mezcla húmeda de mantequilla. Agregue aproximadamente un tercio de los ingredientes secos, permitiendo que se incorporen casi completamente antes de agregar el siguiente tercio. Este proceso gradual previene que se forme una nube de harina en su cocina y facilita una integración más uniforme. Continúe mezclando solo hasta que no queden vetas secas de harina visible. Es absolutamente crucial no sobremezclar en esta etapa; el exceso de mezcla desarrollaría gluten excesivo que resultaría en galletas duras y gomosas en lugar de tiernas y desmigrables. La masa debe quedar cohesiva pero aún ligeramente granulosa al tacto debido al azúcar.

Etapa 6: Transfiera toda la masa a una superficie de trabajo limpia y plana que haya espolvoreado ligeramente con harina. La superficie debe tener apenas suficiente harina para prevenir que la masa se pegue, pero no tanta que incorpore harina adicional que alteraría las proporciones. Con las manos limpias, amase muy brevemente, apenas tres o cuatro vueltas, para unir cualquier trozo suelto y formar una bola cohesiva. Aplane ligeramente esta bola formando un disco grueso.

Etapa 7: Utilizando un rodillo limpio, también ligeramente enharinado, comience a estirar la masa desde el centro hacia afuera, aplicando presión uniforme y constante. Rote el disco de masa un cuarto de vuelta cada dos o tres pasadas con el rodillo para asegurar un grosor uniforme y prevenir que se pegue a la superficie. Continue estirando hasta que la masa alcance un grosor de aproximadamente cinco milímetros, equivalente a un poco menos de un cuarto de pulgada. Este grosor es ideal porque produce galletas que son suficientemente gruesas para mantener su forma y tener una textura satisfactoria, pero no tan gruesas que el centro quede crudo mientras los bordes se doran.

Etapa 8: Utilizando cortadores de galletas en las formas de su preferencia, o simplemente el borde de un vaso si no tiene cortadores, corte formas de la masa estirada. Presione el cortador firmemente a través de la masa en un movimiento recto hacia abajo, luego levántelo directamente hacia arriba sin torcer, ya que torcer puede sellar los bordes de la masa dificultando que las galletas suban uniformemente. Transfiera cuidadosamente cada galleta cortada a la bandeja preparada usando una espátula delgada si es necesario. Deje aproximadamente tres centímetros de espacio entre cada galleta para permitir una ligera expansión durante el horneado, aunque estas galletas mantienen su forma bastante bien.

ver continúa en la página siguiente

Continua en la siguiente pagi

Leave a Comment