Etapa 2: En una olla grande de acero inoxidable o esmaltada con capacidad mínima de dos litros, vierta el litro de agua. Coloque la olla sobre fuego medio y caliente el agua hasta que esté bien caliente pero sin llegar al punto de ebullición. El agua debe estar humeante pero no hirviendo, aproximadamente entre 70 y 80 grados centígrados. El agua demasiado caliente puede hacer que el jabón forme espuma excesivamente.
Etapa 3: Una vez que el agua alcance la temperatura adecuada, retire la olla del fuego y añada el jabón rallado. Con una cuchara de madera o espátula resistente al calor, comience a remover constantemente en movimientos circulares. Continúe removiendo pacientemente durante varios minutos hasta que todo el jabón rallado se haya disuelto completamente y la mezcla sea homogénea y ligeramente turbia. Este proceso puede tomar entre cinco y diez minutos dependiendo de lo fino que haya rallado el jabón.
Etapa 4: Con el jabón completamente disuelto, incorpore la taza de vinagre blanco a la mezcla. Vierta el vinagre lentamente mientras continúa removiendo. El vinagre se integrará fácilmente con la solución jabonosa. Mezcle vigorosamente durante aproximadamente un minuto para asegurar una distribución uniforme del vinagre en toda la preparación.
Etapa 5: Ahora llega el momento más delicado: la incorporación del bicarbonato de sodio. Es crucial añadirlo muy gradualmente para evitar una reacción efervescente excesiva. Espolvoree el bicarbonato poco a poco, aproximadamente una cucharada a la vez, mientras remueve constantemente. Observará que se produce una ligera efervescencia cuando el bicarbonato alcalino reacciona con el vinagre ácido. Esta reacción es normal y deseada, pero debe controlarse añadiendo el bicarbonato lentamente. Continúe hasta incorporar todo el bicarbonato.
Etapa 6: Si desea un jabón perfumado, este es el momento de añadir el aceite esencial de su elección. Agregue aproximadamente diez gotas del aceite esencial elegido cuando la mezcla haya dejado de burbujear. Remueva bien para distribuir el aroma uniformemente por toda la preparación.
Etapa 7: Retire la olla del calor y deje que la mezcla se enfríe completamente a temperatura ambiente. Este proceso puede tardar varias horas. Durante el enfriamiento, la consistencia del jabón se modificará, espesándose ligeramente hasta alcanzar una textura entre líquida y gel. No se preocupe si la consistencia parece irregular inicialmente; se estabilizará al enfriarse por completo.
Etapa 8: Una vez que el jabón esté completamente frío, transfiéralo cuidadosamente a botellas de plástico recicladas, frascos de vidrio con tapa o dispensadores apropiados. Utilice un embudo para facilitar el trasvase y evitar derrames. Etiquete cada recipiente indicando el contenido y la fecha de elaboración.
Variantes
Jabón potenciado con limón: Añada el zumo de dos limones además del vinagre para aumentar el poder desengrasante y aportar un aroma cítrico fresco natural. El ácido cítrico complementa perfectamente el vinagre.
Versión ultra desinfectante: Incorpore una cucharada de sal común junto con el bicarbonato y use aceite esencial de árbol de té en lugar de lavanda para potenciar las propiedades antibacterianas.