Para prepararla, empieza lavando y secando bien todas las verduras. Añade las hojas verdes, el pepino, los tomates y la cebolla a un bol grande y remueve suavemente. Espolvorea el queso feta y las nueces por encima. En un bol o frasco pequeño, bate el aceite de oliva, el zumo de limón, la miel, la sal y la pimienta hasta que quede una mezcla suave. Rocía el aderezo sobre la ensalada justo antes de servir y remueve ligeramente para que todo quede bien integrado.
Esta ensalada es fácil de personalizar según la comida o la temporada. Para un extra de proteínas, añade pollo a la plancha, garbanzos o lentejas. Si quieres más textura, añade arándanos rojos secos o rodajas de manzana. El queso feta se puede sustituir por queso de cabra o mozzarella, y el aguacate es un excelente complemento para darle cremosidad. Sírvela inmediatamente para un sabor y textura óptimos, o prepara los ingredientes con antelación y guarda el aderezo aparte hasta que estés listo para comer. Sencilla, fresca e infinitamente versátil, esta ensalada demuestra que la comida saludable puede ser nutritiva y realmente deliciosa.