La mayoría de la gente se equivoca y tira la lata. La forma correcta de leer las fechas de caducidad.

En el mundo de los alimentos envasados, las fechas de caducidad son omnipresentes, pero a menudo se malinterpretan. Contrariamente a la creencia popular, estas fechas no indican cuándo un alimento deja de ser seguro para el consumo, sino cuándo es probable que alcance su máximo sabor y textura. Desafortunadamente, esta confusión lleva a muchas personas a desechar alimentos en perfecto estado, lo que contribuye al creciente problema del desperdicio de alimentos. Aprender a interpretar correctamente estas etiquetas, especialmente en el caso de los productos enlatados, puede ayudar a los consumidores a tomar decisiones más inteligentes y sostenibles.
Entendiendo el propósito de las fechas de caducidad
Las fechas de caducidad son establecidas por los fabricantes para indicar el período durante el cual se espera que el alimento mantenga su mejor sabor, color y calidad nutricional. Estas fechas se basan en factores como el tipo de alimento, los materiales de envasado y las condiciones de almacenamiento previstas. En la mayoría de los casos (con la excepción de las fórmulas infantiles), estas fechas no están reguladas a nivel federal, lo que significa que sirven como guía, no como una fecha límite de seguridad. Publicidad

Conceptos erróneos comunes sobre las fechas de caducidad
Uno de los conceptos erróneos más comunes es considerar las fechas de caducidad como plazos de caducidad estrictos. Si bien un producto puede perder algo de frescura o textura después de esta fecha, generalmente sigue siendo seguro consumirlo si no muestra signos de deterioro. Esto es especialmente cierto para productos no perecederos, como los alimentos enlatados, que a menudo pueden durar años después de su fecha de caducidad si se almacenan correctamente.
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