Evita los ultraprocesados. Cuantos menos químicos y conservantes, mejor.
Mantén rutinas simples. Comer a la misma hora, dormir bien y moverse un poco cada día ayudan a equilibrar el cuerpo.
Cuida tu mente tanto como tu cuerpo. La tranquilidad, la gratitud y el sentido del humor también rejuvenecen.
Emma Morano nos dejó una lección poderosa: la verdadera receta de la longevidad está en la sencillez. No se trata de dietas de moda ni de suplementos milagrosos, sino de escuchar al cuerpo, respetar sus ritmos y alimentarlo con lo que realmente necesita.