¿Has sentido alguna vez el crujido de semillas de chía en tu agua de limón o el aroma tostado del ajonjolí recién salido del comal?
Son sabores cotidianos, familiares, casi invisibles en la rutina.
Pero detrás de esas pequeñas semillas existe una concentración de nutrientes que muchas personas pasan por alto.
Hoy vas a descubrir por qué chía, linaza, ajonjolí, calabaza, girasol y amapola suelen aparecer juntas cuando se habla de nutrición preventiva, inflamación y bienestar general.
No son una cura ni una promesa milagrosa, pero sí un apoyo real que empieza en la cocina.
Quédate, porque lo simple a veces es lo más poderoso.
