Limpia tus riñones y ayuda con

Elixir Natural para Depurar los Riñones y Potenciar tu Bienestar

Descubre el poder de un remedio ancestral que todo hogar puede preparar con unas simples hojas de laurel: una infusión que no solo alivia los molestos cálculos renales, sino que también desintoxica tu cuerpo, combate la inflamación sistémica y mejora tu digestión. A continuación encontrarás una guía detallada para elaborar esta infusión depurativa, junto a una profunda explicación de los múltiples beneficios que cada uno de sus componentes aporta a tu salud renal y general.

Para comenzar, reúne dieciséis hojas secas de laurel de cocina (Laurus nobilis) de buena calidad. El laurel ha sido utilizado desde tiempos de Hipócrates por sus propiedades diuréticas y antisépticas, y se cultiva fácilmente en climas templados. Es importante que las hojas sean frescas o, en su defecto, secas pero de tonalidad verde vivo, evitando aquellas marchitas u opacas, ya que la intensidad de sus aceites esenciales se reduce con la antigüedad.

Junto a las hojas de laurel, necesitarás un litro y medio de agua filtrada, cuyas impurezas y cloro minerales pueden interferir con la extracción óptima de los compuestos activos. Incluye además el jugo de medio limón orgánico recién exprimido, un toque de miel de abeja cruda (opcional, para paladear más fácilmente la infusión) y una pequeña rama de canela en rama para aportar un suave matiz aromático y reforzar la acción antiinflamatoria.

 

El primer paso es colocar el agua en una cacerola de acero inoxidable y llevarla a ebullición moderada. Antes de que rompa el hervor por completo, introduce las hojas de laurel y la rama de canela. Baja el fuego a nivel mínimo y tapa el recipiente. Deja infusionar durante quince minutos, el tiempo idóneo para que el laurel libere su aceite esencial rico en eucaliptol, cineol, taninos y otros fitoquímicos que estimulan la función renal y el flujo urinario. Tras este primer reposo, apaga el fuego y permite un segundo reposo de cinco minutos para que la infusión se asiente y las esencias se concentren.

Mientras esperas, exprime el limón y reserva su jugo. Pasado el tiempo de infusión, cuela el líquido con un colador fino para retirar los restos vegetales y vierte la infusión en una jarra de vidrio. Añade el jugo de limón y, si lo deseas, una cucharadita de miel de abeja cruda. Remueve suavemente con una cuchara de madera para no dañar las propiedades de la miel. Sirve la infusión en tazas o botellas térmicas, lista para tomar.

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