Se sugiere tomar una taza en ayunas, antes de tu primer alimento del día, para activar la diuresis desde temprano y empezar el proceso de limpieza. Una segunda taza puede disfrutarse después de la comida principal, evitando ingerirla demasiado cerca de la hora de dormir para no interrumpir tu descanso nocturno. Con esta rutina, tu cuerpo recibirá un apoyo constante para eliminar toxinas, reducir la carga de trabajo de tus riñones y mejorar el tránsito intestinal.
La hoja de laurel destaca por su acción diurética suave que estimula los túbulos renales, favoreciendo la excreción de agua y sales acumuladas. Este efecto, combinado con sus compuestos antiespasmódicos y antisépticos, ayuda a prevenir y aliviar la formación de cálculos renales, al promover un flujo de orina continuo que impide la concentración excesiva de sales y minerales. Asimismo, los taninos contenidos en las hojas protegen la mucosa renal y vesical, reduciendo posibles irritaciones.
Más allá de sus beneficios renales, esta infusión actúa como un poderoso agente desintoxicante para todo el organismo. Al mejorar la diuresis, el laurel facilita la eliminación de productos de desecho metabólico, toxinas liposolubles y exceso de urea. Con ello, se reduce la fatiga crónica, la pesadez general y se promueve un estado de frescura interna que se refleja en la piel y la energía diaria.
El combate a la inflamación es otra de sus grandes virtudes. Los aceites esenciales –entre ellos eucaliptol y cineol– y los flavonoides del laurel inhiben mediadores inflamatorios, mitigando hinchazones articulares y musculares. Esta propiedad es especialmente valiosa para quienes sufren de artritis leve, dolores articulares o inflamaciones crónicas de bajo grado, pues la infusión de laurel se suma a un estilo de vida antiinflamatorio sin recurrir a fármacos.
En cuanto al sistema digestivo, la combinación de laurel con limón y canela crea un tándem que estimula la producción de enzimas digestivas, alivia cólicos, gases y sensación de pesadez tras las comidas. La canela aporta cinnamaldehído, que regula el tránsito gástrico y mejora la sensibilidad a la insulina, mientras que el jugo de limón refuerza la motilidad intestinal y la absorción de micronutrientes.