Esta fruta contiene nutrientes que actúan como una verdadera defensa natural para el organismo, fortaleciendo el sistema inmunitario y combatiendo procesos inflamatorios silenciosos.
Protección del corazón: el poder de la fibra y los antioxidantes
El corazón es uno de los órganos que más se beneficia del consumo regular de manzanas.
Ricas en fibra soluble, especialmente pectina, ayudan a equilibrar los niveles de colesterol en sangre.
Esto reduce el colesterol malo (LDL), conserva el colesterol bueno (HDL) y favorece la circulación sanguínea, factores esenciales para mantener las arterias sanas y prevenir la formación de placa.
Además, las manzanas son fuente de flavonoides como la quercetina, un antioxidante que mejora la elasticidad de los vasos sanguíneos y combate la inflamación interna.
Estos efectos ayudan a estabilizar la presión arterial y a proteger el corazón contra las enfermedades cardiovasculares.
Estudios poblacionales indican que las personas que consumen manzanas con frecuencia tienden a tener una menor incidencia de infartos y problemas cardíacos, independientemente de la edad o el estilo de vida.