En un recipiente limpio, mezcla el bicarbonato con el agua mineral hasta formar una pasta homogénea.
Si tu piel es grasa, añade unas gotas de jugo de limón, que ayudará a controlar el exceso de sebo y a aclarar manchas.
Si tu piel es seca, sustituye el limón por miel, ya que es altamente hidratante y tiene propiedades antibacterianas.
Puedes potenciar la mezcla con otros ingredientes naturales como aloe vera (regenerador), aceite de oliva (nutritivo) o una aspirina triturada (antiinflamatoria y exfoliante química suave).
Aplica la mascarilla sobre el rostro limpio, evitando el contorno de los ojos.