Deja actuar entre 15 y 20 minutos.
Enjuaga con abundante agua tibia y seca el rostro con una toalla suave, sin frotar.
Esta mascarilla puede utilizarse una o dos veces por semana, dependiendo de la sensibilidad de tu piel. Con el uso constante, notarás una piel más suave, luminosa y libre de impurezas. Recuerda siempre hacer una prueba en una pequeña zona antes de aplicarla completamente, y consulta a un dermatólogo si tienes alguna afección cutánea previa.