Milanesas a la Napolitana

Las Milanesas a la Napolitana representan uno de los pilares más emblemáticos de la gastronomía argentina, un plato que ha conquistado corazones y paladares a lo largo de generaciones. Esta deliciosa creación nació en las pizzerías porteñas de Buenos Aires durante la década de 1940, cuando los inmigrantes italianos comenzaron a experimentar fusionando la tradicional milanesa con el gratinado típico de sus tierras. El resultado fue una obra maestra culinaria que combina lo mejor de dos mundos: la textura crujiente del empanado dorado con la cremosidad del queso fundido y la frescura de la salsa de tomate.

Lo que hace verdaderamente especial a este plato es su capacidad de transformar un simple filete de carne en una experiencia gastronómica completa y satisfactoria. La milanesa perfectamente empanada y frita sirve como lienzo para una sinfonía de sabores donde el dulzor natural de la salsa de tomate se entrelaza con el sabor salado del jamón cocido y la cremosidad irresistible del queso mozzarella que se estira con cada bocado. El toque final de orégano aromático transporta directamente a las trattorias italianas, mientras que la generosidad de las porciones refleja el espíritu acogedor de la cocina argentina. Ya sea en un restaurante tradicional, en una pizzería de barrio o en la mesa familiar del domingo, las Milanesas a la Napolitana son sinónimo de celebración, comodidad y sabor auténtico.

Ingredientes
Para las milanesas:
4 filetes de ternera (preferiblemente de espalda): Corte tierno y jugoso que proporciona la base carnosa del plato. La espalda es ideal por su equilibrio entre ternura y sabor.
Sal al gusto: Condimento fundamental que realza el sabor natural de la carne y potencia todos los demás ingredientes.
Harina: Primera capa del proceso de empanado que sella la humedad de la carne y permite que el huevo se adhiera uniformemente.
2 huevos batidos: Capa intermedia del empanado que actúa como pegamento entre la harina y el pan rallado, asegurando un recubrimiento firme.
Pan rallado: Cobertura crujiente que se dora durante la fritura, creando la textura característica y el color dorado apetitoso de la milanesa.
Aceite para freír: Medio de cocción que permite lograr el dorado perfecto y la textura crujiente exterior mientras mantiene la carne jugosa por dentro.
Para el gratinado:
150 gr de salsa de tomate: Base húmeda y sabrosa que mantiene la milanesa jugosa durante el horneado y aporta un toque de acidez equilibrada y dulzor natural.
12 lonchas de jamón cocido: Capa intermedia suave que añade sabor salado y umami, complementando perfectamente tanto la carne como el queso. Se necesitan 3 lonchas por milanesa.
200 gr de queso mozzarella rallado o en lonchas: Protagonista absoluto del gratinado que se funde creando esos hilos deliciosos característicos y una capa cremosa irresistible.
Orégano seco al gusto: Hierba aromática mediterránea que aporta el toque italiano inconfundible y perfuma todo el plato con su esencia herbácea.
Preparación

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