Este dispositivo electrónico contiene cantidades impresionantes de oro.
Frente a los procesos de reciclaje particularmente tóxicos, muchos investigadores se han centrado en métodos sin riesgos. Por ejemplo, un equipo de la ETH de Zúrich ha logrado resultados particularmente satisfactorios. Han desarrollado un sistema revolucionario utilizando un simple residuo de la industria láctea: el suero, una pequeña cantidad de líquido que queda después de la elaboración del queso. Estos investigadores tuvieron la increíble idea de transformar las proteínas de este residuo en auténticas “esponjas moleculares”.
Una sustancia capaz de rastrear y capturar iones, como los que se encuentran en el oro, con una precisión asombrosa. Para lograrlo, simplemente calientan estas esponjas una vez saturadas con el metal. Esto produce un polvo precioso. Una técnica increíble que ha permitido a los investigadores extraer cantidades sorprendentes de oro. De hecho, gracias a este método, lograron extraer pepitas de oro de 22 quilates de impresionante pureza de un teléfono. Lo más increíble es que no necesitaron usar disolventes tóxicos. Esto supone una auténtica revolución para el reciclaje electrónico.