Su dieta se basa en materiales que contienen queratina, una proteína presente en productos de origen animal. Por ello pueden alimentarse de lana, plumas, pieles, restos de insectos, papel e incluso partículas orgánicas presentes en el polvo del hogar, su consumo es bastante reducido, por lo que rara vez provocan daños.
A diferencia de otras polillas asociadas a la ropa o a los alimentos, la polilla porta estuche no se considera una plaga. Su presencia no implica una infestación peligrosa ni representa un riesgo para la salud humana. Generalmente, aparece en ambientes donde se acumulan polvo, fibras y restos orgánicos, algo común en cualquier vivienda.
Por esta razón, el control de esta no requiere el uso de productos químicos ni medidas drásticas. Una limpieza profunda y constante suele ser suficiente para disminuir su presencia.