¿Alguna vez ha sentido que cada bocado es una decisión crítica para sus riñones? Imagine el aroma de un guiso casero llenando su cocina en México, pero en lugar de placer aparece la duda. ¿Este platillo ayudará o dañará su salud renal? Tal vez al despertar note una pesadez extra, o esos tobillos ligeramente hinchados que no estaban ahí antes. Y entonces surge la pregunta silenciosa. ¿Se puede comer rico sin poner en riesgo la filtración glomerular?

La buena noticia es que sí. Y el secreto no está en dejar de comer proteínas, sino en elegirlas con precisión. Hoy inicia un recorrido que puede transformar su refrigerador en un aliado poderoso. Pero antes de revelar qué proteínas conviene evitar, es necesario entender qué sucede dentro de su cuerpo.
El verdadero problema que agota a los riñones

Los riñones cansados trabajan todos los días para eliminar los desechos que se producen al digerir proteínas. Cuando esta carga es excesiva, el nitrógeno ureico se acumula. El resultado puede ser fatiga profunda, sabor metálico en la boca, náuseas o pérdida del apetito. Muchas personas, por miedo, eliminan toda la proteína. Y ahí surge otro problema.