No cambie todo de golpe. Sustituya una comida de carne roja a la semana por claras de huevo o pescado blanco. Observe cómo se siente. Ajuste con apoyo de su nefrólogo y nutriólogo renal. La constancia supera a la perfección.
Cada decisión en el supermercado es una inversión en su calidad de vida. Comer con conciencia no es castigo. Es autocuidado.
No permita que la enfermedad renal le robe el placer de comer. Al elegir proteínas inteligentes, usted le da a sus riñones el descanso que necesitan para seguir acompañándolo. Su cocina puede convertirse en un espacio de salud, sabor y tranquilidad.
Este artículo es solo informativo y no sustituye el consejo médico profesional. Se recomienda consultar con un proveedor de servicios de salud o un nefrólogo para recibir orientación personalizada según su condición renal.