Pancitos de leche

Formar la masa
En un bol grande, mezcla la harina con la sal y el azúcar restante. Haz un hueco en el centro y agrega la mezcla de levadura, el huevo, la miel y la mantequilla.

Amasar
Mezcla todos los ingredientes hasta formar una masa homogénea. Amasa durante 10-15 minutos hasta que esté elástica y suave. Puedes hacerlo a mano o con una amasadora.

Primer levado
Coloca la masa en un bol ligeramente engrasado, cúbrela con un paño limpio y deja reposar en un lugar cálido durante 1 hora, o hasta que duplique su tamaño.

Formar los bollitos
Desgasifica la masa y divídela en porciones iguales (aproximadamente 16). Forma bollitos redondos y colócalos sobre una bandeja con papel vegetal.

Segundo levado
Cubre los bollitos y deja levar nuevamente por 30-40 minutos.

Hornear
Precalienta el horno a 180 °C. Hornea los pancitos por 12-15 minutos o hasta que estén dorados.

Enfriar y disfrutar
Deja enfriar sobre una rejilla. Puedes servirlos con mermelada, dulce de leche o simplemente con mantequilla.

¡Y listo! Así obtienes unos irresistibles pancitos de leche caseros.

Variantes populares
Una de las grandes ventajas de los pancitos de leche es su versatilidad. A partir de la receta clásica, puedes crear múltiples versiones adaptadas a distintos gustos, ocasiones y necesidades dietéticas. A continuación, te comparto algunas de las variantes más populares:

Rellenos dulces: Agrega un corazón de dulce de leche, chocolate o crema pastelera en el interior de cada bollito antes del horneado. Esta versión es ideal para meriendas o desayunos especiales.

Con cobertura crocante: Espolvorea los pancitos con azúcar perlado, canela o incluso una mezcla de manteca y azúcar moreno para obtener una superficie crujiente y caramelizada.

Estilo salado: Sustituye parte del azúcar por queso rallado y rellena con jamón, queso crema o aceitunas. Perfectos para un brunch o como acompañamiento de platos principales.

Veganos o sin lactosa: Usa leche vegetal (soja, almendras, avena) y margarina vegetal en lugar de mantequilla. Puedes reemplazar el huevo con una mezcla de linaza o puré de manzana.

Estilo japonés (Tangzhong): Esta técnica incluye una papilla de harina cocida que se incorpora a la masa, logrando bollitos ultra suaves y que se mantienen frescos por más tiempo.

Estas variantes te permiten personalizar tus bollitos dulces según la ocasión, sin perder la textura esponjosa y el sabor reconfortante que los caracteriza. ¡Anímate a probar nuevas combinaciones!

Pancitos de leche
Pancitos de leche

Cómo conservar tus pancitos de leche
Una vez horneados, los pancitos de leche pueden mantenerse frescos y deliciosos por varios días si se almacenan correctamente. Aquí te explico cómo conservarlos sin perder su textura esponjosa ni su sabor suave:

A temperatura ambiente:
Guarda los bollitos en un recipiente hermético o bolsa de plástico sellada. Colócalos en un lugar fresco y seco, lejos de la luz directa del sol. Así se conservarán en buen estado por hasta 3 días.

Evita el refrigerador:
Aunque parezca una buena idea, el frío reseca el pan rápidamente, haciendo que pierda su suavidad.

Congelación:
Si no los consumirás pronto, congélalos una vez fríos. Colócalos en bolsas aptas para congelación y consúmelos en un plazo de 1 a 2 meses. Para recalentarlos, bastará con unos minutos en el horno o tostadora.

Una buena conservación mantiene la magia de estos bollitos caseros por más tiempo.

Ideas para servir
Los pancitos de leche son versátiles. Algunas formas deliciosas de servirlos:

Untados con mantequilla y mermelada casera

Rellenos con jamón y queso

Cortados a la mitad y tostados ligeramente

Con dulce de leche o nutella como merienda

Errores comunes y cómo evitarlos
Hornear pancitos de leche parece sencillo, pero algunos detalles marcan la diferencia entre un resultado perfecto y uno decepcionante. Aquí te comparto los errores más comunes y cómo evitarlos:

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